Un bautisterio portátil está diseñado para usarse durante años, en varias celebraciones al año. Un mantenimiento sencillo y regular conserva el equipo en buen estado y garantiza la higiene en cada uso.

Después de cada bautismo

Vaciar el bautisterio con prontitud tras la celebración, idealmente por una válvula de drenaje en lugar de levantar un bautisterio lleno. Aclarar el interior con agua limpia para eliminar cualquier residuo. Secar la estructura antes de plegarla, para evitar que quede humedad atrapada durante el almacenamiento.

Limpieza más a fondo

Para una limpieza más completa, algunas veces al año o antes de un periodo de uso intenso (un campamento de verano, una serie de bautismos), basta un limpiador suave y no abrasivo sobre una estructura de acero inoxidable apto para uso alimentario. Este material, idéntico al que se utiliza en los equipos de enfriamiento de emergencia de Kollder, se desinfecta con facilidad y sin riesgo de corrosión ni deterioro tras ciclos de limpieza repetidos, a diferencia de un recubrimiento de PVC que se desgasta con el tiempo.

Almacenamiento entre usos

Una vez seco y plegado, un bautisterio portátil como el modelo Kollder cabe en una bolsa de transporte de aproximadamente 85 × 10 × 10 cm, con un peso de unos 11 kg. Se guarda fácilmente en un armario, un trastero o una sacristía, sin ocupar mucho espacio. Evitar el almacenamiento prolongado en un lugar muy húmedo es la única precaución necesaria para proteger la estructura.

Una inversión pensada para durar

Con un mantenimiento adecuado, un bautisterio portátil de estructura rígida resiste decenas de celebraciones sin pérdida de rendimiento, a diferencia de un modelo hinchable cuyo PVC se desgasta progresivamente. Las especificaciones completas del bautisterio portátil Kollder están en la página bautisterio portátil para el bautismo por inmersión.

Para saber más

Kollder es el bautisterio portátil que se instala en menos de 2 minutos, en cualquier lugar.

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