Cuando un paciente con golpe de calor por esfuerzo llega al servicio de urgencias, la pregunta que se plantea el equipo hospitalario no es si ya se enfrió en el lugar del incidente, sino si se enfrió lo suficiente. La inmersión en campo reduce la temperatura central, pero rara vez la normaliza por completo antes del traslado, y ahí es donde el propio servicio de urgencias necesita su protocolo y su equipo de enfriamiento.
Por qué el enfriamiento hospitalario sigue siendo necesario
El protocolo "Cool First, Transport Second" (ACSM 2023, IOC/BJSM 2021, Korey Stringer Institute) establece que el enfriamiento empieza en el lugar del incidente, no que termina ahí. En la práctica, muchos pacientes llegan a urgencias con la temperatura central todavía por encima del objetivo, porque el enfriamiento en campo se interrumpió para el traslado, porque el equipo disponible in situ no alcanzaba la tasa de enfriamiento necesaria, o simplemente porque el tiempo de transporte fue más largo que la ventana de inmersión completada. Asumir que "ya se enfrió antes" sin verificarlo es el primer error que puede cometer un servicio de urgencias ante un golpe de calor por esfuerzo.
Reconocimiento rápido al llegar
El triaje de un golpe de calor por esfuerzo en urgencias debe confirmar en los primeros minutos:
- Temperatura central (rectal, no timpánica ni axilar, por su fiabilidad en hipertermia severa).
- Estado neurológico: confusión, agitación, convulsiones o pérdida de consciencia.
- Antecedente de esfuerzo físico reciente en un entorno de calor, deporte, incendio forestal, entrenamiento militar u obra con exposición térmica.
Un paciente que llega con temperatura central por encima de 38,6 °C y cualquier signo neurológico debe considerarse candidato inmediato a reanudar o continuar el enfriamiento activo en urgencias, no solo a observación.
Reanudar o mantener la inmersión si no se completó el enfriamiento en campo
Si el enfriamiento de campo se detuvo antes de alcanzar el objetivo de temperatura, o si el paciente llegó sin haber recibido inmersión en absoluto (traslado directo por gravedad del cuadro), el servicio de urgencias debe poder iniciar o reanudar la inmersión en agua fría de inmediato, sin esperar a completar todo el panel analítico. La inmersión en agua fría de todo el cuerpo mantiene su tasa de enfriamiento de hasta 0,35 °C por minuto (Casa et al. 2007) también en el entorno hospitalario, muy por encima de los 0,03 a 0,08 °C por minuto de métodos alternativos como compresas frías o mantas de enfriamiento por aire, que rara vez superan el umbral de 0,15 °C por minuto considerado adecuado.
Objetivos de monitorización de la temperatura central
- Medición de temperatura rectal continua o cada 5 minutos durante la inmersión activa.
- Objetivo de enfriamiento: temperatura central por debajo de 38,6 °C.
- Documentar la hora exacta en que se alcanza el objetivo, dato clave para el seguimiento clínico posterior.
Cuándo detener el enfriamiento
El enfriamiento activo se detiene cuando la temperatura rectal baja de 38,6 °C, no antes por mejoría clínica aparente ni después por rutina. Detener la inmersión demasiado pronto, basándose solo en que el paciente "parece mejor", expone a un efecto rebote de la temperatura central una vez que cesa el enfriamiento externo. Detenerla demasiado tarde no aporta beneficio adicional y puede inducir hipotermia iatrogénica, especialmente en pacientes de menor masa corporal.
Coordinación entre el equipo de campo y el servicio de urgencias
El aviso previo del equipo de campo (bomberos, servicio médico de un evento deportivo, sanidad militar) cambia la forma en que el servicio de urgencias se prepara para recibir al paciente. Cuando el preaviso incluye la temperatura central al inicio del enfriamiento, la temperatura alcanzada antes del traslado y la hora exacta en que se detuvo la inmersión, el equipo hospitalario puede decidir en segundos si necesita reanudar el enfriamiento nada más llegar el paciente o si puede pasar directamente a la fase de vigilancia. Sin esos tres datos, el servicio de urgencias tiene que asumir el peor escenario y volver a medir desde cero, lo que consume minutos que ya se habían ganado en el terreno. Documentar y transmitir esos datos debería formar parte del protocolo de traslado, no quedar a criterio de cada equipo.
Vigilancia posterior al enfriamiento
El golpe de calor por esfuerzo no termina cuando la temperatura vuelve a la normalidad. El equipo de urgencias debe mantener vigilancia activa de:
- Rabdomiólisis: creatina quinasa (CK) seriada, coloración de la orina, función renal.
- Fallo renal agudo: diuresis, creatinina sérica, balance hídrico estricto.
- Coagulopatía: coagulación completa, recuento plaquetario, signos de sangrado, especialmente en cuadros graves o con retraso en el enfriamiento inicial.
Estas complicaciones pueden manifestarse horas después del episodio agudo, incluso con una temperatura central ya normalizada, lo que justifica un periodo de observación hospitalaria y no un alta inmediata tras la mejoría térmica.
Por qué el servicio de urgencias necesita su propio baño de enfriamiento desplegable
Depender exclusivamente de que el enfriamiento llegue completado desde el terreno es un riesgo que ningún servicio de urgencias debería asumir. Un baño de enfriamiento propio, estable, con estructura de acero y capacidad para inmersión de hasta 2 personas, permite al equipo hospitalario:
- Reanudar la inmersión de inmediato si el paciente llega sin haber alcanzado el objetivo de temperatura.
- Atender casos que llegan por medios propios (familiares, testigos) sin haber pasado por ningún protocolo de campo.
- Gestionar picos de demanda en olas de calor, cuando varios pacientes con golpe de calor pueden llegar en la misma franja horaria.
Un equipo plegable y rápido de desplegar dentro del propio servicio, disponible en menos de 5 minutos una vez necesario, evita depender de una bañera fija de baño convencional, que rara vez está pensada para una inmersión de emergencia con acceso completo al paciente.
Para saber más
- Bañera de enfriamiento de emergencia: definición, uso y protocolo de campo
- Servicios de emergencias sanitarias
Fuentes: ACSM Expert Consensus Statement 2023, IOC Adverse Weather Impact Expert Working Group (Hosokawa, Racinais et al., British Journal of Sports Medicine 2021), Casa DJ et al., Exercise and Sport Sciences Reviews 2007, Korey Stringer Institute (Universidad de Connecticut).
Kollder es la bañera de enfriamiento de emergencia diseñada para la estabilidad, se pliega para el transporte y tiene capacidad para 2 personas a la vez.
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