Un enfriamiento por inmersión logrado puede crear la falsa impresión de que la urgencia ha terminado. En el golpe de calor por esfuerzo, el periodo inmediatamente posterior al enfriamiento conlleva sus propios riesgos, que los protocolos de vigilancia deben detectar.
Sobrecorrección y rebote
Un enfriamiento agresivo por inmersión puede, en ocasiones, llevar la temperatura central por debajo del objetivo previsto si la inmersión continúa sin una vigilancia estrecha, con el consiguiente riesgo de hipotermia por sobrecorrección. A la inversa, detener el enfriamiento demasiado pronto arriesga un rebote de la temperatura a medida que el calor se redistribuye desde el núcleo y la periferia del cuerpo. La monitorización continua de la temperatura, idealmente rectal o esofágica y no oral o timpánica, es lo que permite a un equipo detener la inmersión en el momento correcto y no por estimación.
Qué vigilar cuando cesa la inmersión
Aun cuando la temperatura central esté controlada, los pacientes con golpe de calor por esfuerzo necesitan vigilancia de los efectos posteriores del episodio hipertérmico: lesión renal aguda, disfunción hepática, coagulopatía y rabdomiólisis. Estas complicaciones pueden no manifestarse de inmediato y son la razón por la que la observación hospitalaria, y no solo el enfriamiento en el terreno, sigue formando parte del estándar de atención.
Reevaluación neurológica
El estado mental suele mejorar a medida que la temperatura central se normaliza, pero una confusión persistente, una actividad convulsiva o la imposibilidad de recuperar una conciencia normal tras el enfriamiento son una señal de alarma de una afectación más grave del sistema nervioso central y deben acelerar el traslado y la atención avanzada, según la revisión de Walter y Carraretto sobre las consecuencias neurológicas de la hipertermia.
Equipo que facilita la vigilancia, no solo el enfriamiento
La monitorización continua durante la inmersión requiere acceso físico al paciente, no solo a una extremidad envuelta o en una bolsa. El diseño abierto de la bañera de enfriamiento de emergencia Kollder ofrece a los intervinientes acceso de 360° al paciente durante toda la inmersión, lo que permite comprobar constantes y colocar la sonda de temperatura sin interrumpir el enfriamiento. Más información en kollder.com/es/#contact.
Para saber más
- ¿Qué es la inmersión en agua fría?
- Golpe de calor por esfuerzo: consecuencias sobre el cerebro, los riñones y el corazón
- Cool First, Transport Second: el protocolo que salva vidas
- Emergencias Sanitarias y Urgencias Hospitalarias
- Solicitar un presupuesto
Fuentes: Walter EJ y Carraretto M, Critical Care, 2016, ACSM Expert Consensus Statement, 2023, Korey Stringer Institute.
Kollder es la bañera de enfriamiento de emergencia diseñada para la estabilidad, se pliega para el transporte y tiene capacidad para 2 personas a la vez.
Solicitar presupuesto