Veintidós grandes incendios, más de 101 000 hectáreas quemadas desde principios de año y una situación de emergencia nacional declarada en torno a Madrid. La temporada de incendios 2026 en España ya figura entre las más duras de la década, y obligó a Francia a activar el Mecanismo de Protección Civil de la UE esa misma semana por sus propios incendios. Detrás de las hectáreas quemadas queda la parte menos documentada de esta crisis: cuántos bomberos entraron en golpe de calor por esfuerzo mientras los combatían.

Una temporada ya muy por encima de la media de la década

Según la evaluación provisional del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) y del sistema europeo Copernicus, a 22 de julio España ya había registrado 22 grandes incendios este año, frente a una media de diez años de 9 en el mismo periodo. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha clasificado el riesgo de incendio como muy alto o extremo en casi todo el país, con temperaturas superiores a 40 grados Celsius y una humedad inferior al 20 por ciento en varias regiones, condiciones que la propia AEMET describe como especialmente favorables para la ignición y la propagación del fuego.

El incendio de La Mierla, en la provincia de Guadalajara, obligó a evacuar pueblos enteros, entre ellos a los 100 vecinos de Zarzuela de Jadraque, alojados en un centro de la Cruz Roja. El alcalde resumió el balance señalando que sus bomberos tuvieron que correr de un extremo a otro del pueblo para apagar rebrotes, con un calor que no les daba tregua. En Tarragona, el incendio de Paüls movilizó a más de 460 efectivos, incluida la Unidad Militar de Emergencias (UME), para estabilizar un fuego que acabó quemando más de 3300 hectáreas con un perímetro de 44 kilómetros, con rachas de viento de hasta 90 km/h. En La Segarra, en Lleida, un incendio que se cree originado por maquinaria agrícola quemó más de 5500 hectáreas en menos de 48 horas y causó dos muertes.

Kollder: estructura estable, totalmente plegable, espacio para hasta 2 personas en inmersión simultánea. Diseñada para el uso en el terreno en condiciones extremas.

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Mismo fuego, misma semana, mismo riesgo fisiológico a ambos lados de los Pirineos

La misma semana en que España declaraba la emergencia en torno a Madrid y en la provincia de Ávila, Francia también activaba el Mecanismo de Protección Civil de la UE por sus incendios de la Gironda. Ambos países afrontan el mismo perfil de riesgo climático: una ola de calor por encima de 40 grados Celsius, una sequía excepcional del suelo en toda Europa occidental y vientos fuertes que aceleran la propagación del fuego a la vez que dificultan la extinción.

Para los bomberos españoles y los sapeurs-pompiers franceses por igual, los factores de riesgo de golpe de calor por esfuerzo son los mismos. El equipo de intervención, que cubre más del 60 por ciento de la superficie corporal, limita drásticamente el enfriamiento por evaporación justo cuando el esfuerzo físico alcanza su máximo. La duración impredecible de las intervenciones, con un incendio como el de La Segarra que arrasa más de 5500 hectáreas en menos de dos días, convierte los relevos previstos en operaciones maratonianas. El calor radiante del frente de llamas se suma a temperaturas ambientales ya extremas, creando una gran brecha entre lo que registran las estaciones meteorológicas y lo que experimenta realmente un bombero que trabaja directamente contra el fuego.

Lo que exige Cool First, Transport Second, esté donde esté el frente de fuego

El ACSM Expert Consensus Statement 2023 y las recomendaciones del COI (Hosokawa Y, Racinais S et al., BJSM 2021) coinciden en un punto: ante la sospecha de golpe de calor por esfuerzo, la inmersión en agua fría debe comenzar en el lugar, antes del traslado, para bajar la temperatura corporal central por debajo de 39 grados Celsius en los 30 minutos posteriores al colapso. Casa et al. (Exercise and Sport Sciences Reviews, 2007) sitúan la tasa de enfriamiento de este método en 0,35 grados Celsius por minuto, aproximadamente diez veces más rápida que las toallas húmedas o las bolsas de hielo. El Korey Stringer Institute, que sigue más de 401 casos tratados con este protocolo, informa de una tasa de supervivencia del 100 por ciento cuando la temperatura baja de 40 grados Celsius dentro de esa ventana.

Este protocolo no se detiene en una frontera. Ya sea que la operación se desarrolle en la Gironda, en Guadalajara o en Lleida, la limitación operativa es idéntica: el equipo de enfriamiento debe poder desplegarse de inmediato en un terreno sin infraestructura fija cercana.

Equipo pensado para frentes de fuego sin infraestructura

Esa es exactamente la limitación que Kollder One fue diseñada para eliminar. Una bañera de enfriamiento de emergencia de acero inoxidable, estable sobre cualquier terreno, incluida una pista forestal o un punto de reunión improvisado a varios kilómetros del puesto de mando, con espacio para hasta 2 personas en inmersión simultánea. Con un peso de 11,1 kg empaquetada, permite que un puesto sanitario avanzado se mantenga operativo durante operaciones de varios días como las vistas en toda España este verano. Los servicios de bomberos y sanitarios que afronten temporadas de incendios cada vez más tempranas e intensas pueden solicitar un presupuesto de Kollder para equipar sus puestos sanitarios avanzados antes de la próxima ola de calor.

Para saber más


Fuentes: Moncloa.com, evaluación de MITECO y Copernicus (22 de julio de 2026); CNN en Español, cobertura de los incendios en España (23 de julio de 2026); Rolling Stone España, incendios de Tarragona y Lleida; RTS, incendios en España y Francia (26 de julio de 2026); ACSM Expert Consensus Statement 2023; COI, Hosokawa Y, Racinais S et al., BJSM 2021; Casa DJ et al., Exercise and Sport Sciences Reviews, 2007; Korey Stringer Institute, Douglas Casa (UConn).

Kollder es la bañera de enfriamiento de emergencia diseñada para la estabilidad, se pliega para el transporte y tiene capacidad para 2 personas a la vez.

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