El golpe de calor por esfuerzo es una de las causas de muerte más evitables en la instrucción y las operaciones militares. El protocolo de tratamiento está establecido, la ciencia es inequívoca y, aun así, las unidades siguen perdiendo personal por un cuadro superable con el equipo adecuado y las decisiones correctas. Este artículo se dirige al personal sanitario responsable de tomar esas decisiones.
Por qué los militares afrontan un riesgo extremo de golpe de calor
Un militar en un entorno caluroso sufre una combinación de factores de estrés térmico que va mucho más allá de lo que vive un deportista, un bombero o un trabajador al aire libre:
Carga y peso del equipo. La carga de combate completa, con chaleco, casco, arma y equipo esencial, supera con frecuencia los 27 a 36 kg. Eso aumenta mucho la producción de calor metabólico respecto a un desplazamiento sin carga.
Cobertura corporal. Uniforme de combate, chaleco y sistema de porte cubren más del 60 % de la superficie corporal y reducen drásticamente la piel disponible para el enfriamiento por evaporación.
Esfuerzo no regulable. Una misión no permite ajustar el ritmo a las molestias físicas. El movimiento táctico, la evacuación de bajas y la acción directa exigen el máximo esfuerzo cuando se necesita.
Entornos extremos. Los despliegues en Oriente Medio, África y Asia Central someten al personal a temperaturas sostenidas de 38 a 49 °C con humedad variable.
Síntomas silenciados. La cultura militar de aguantar las molestias, esencial en muchos contextos, puede retrasar el reconocimiento y la notificación de los primeros síntomas hasta que la situación es crítica.
Reconocimiento clínico en condiciones tácticas
Los criterios diagnósticos son los mismos que en cualquier contexto médico:
- Temperatura central superior a 40 °C (medición rectal)
- Signos neurológicos: confusión, desorientación, conducta alterada, ataxia, pérdida de consciencia, convulsiones
Dos particularidades tácticas complican el diagnóstico sobre el terreno:
Diagnóstico diferencial. La confusión en un entorno táctico puede tener muchas causas: lesión por onda expansiva, hipoglucemia, monóxido de carbono, hiponatremia. La regla operativa es sencilla: si hay signos neurológicos tras un esfuerzo de alta intensidad con calor, se trata como golpe de calor. Las otras causas se descartan mientras el paciente se enfría.
Notificación tardía. Los militares suelen infranotificar los síntomas durante las operaciones. Formar a los jefes de pelotón y de sección para reconocer los signos de conducta, en lugar de depender de lo que refiera el propio afectado, es tan importante como formar a los sanitarios en el protocolo.
Doctrina de tratamiento: Cool First, Transport Second
El principio de la sanidad militar coincide con el estándar civil: el enfriamiento tiene prioridad sobre la evacuación.
La base fisiológica es simple: una temperatura central por encima de 40 °C provoca un daño celular progresivo, y cada minuto de hipertermia mantenida aumenta la lesión acumulada. Una evacuación sin enfriamiento es un tratamiento retrasado. Si la evacuación dura 20 minutos, son 20 minutos de daño orgánico que el enfriamiento podría haber evitado.
La secuencia de tratamiento sobre el terreno:
- Llevar a una posición protegida. Fuera del sol directo y lejos de fuentes de calor radiante.
- Retirar el equipo. Casco, chaleco, uniforme: todo lo que se pueda, para maximizar la piel expuesta.
- Medir la temperatura rectal. No retrasar el enfriamiento si no hay termómetro, pero medir cuanto antes para guiar el final del tratamiento.
- Sumergir en agua fría. La inmersión de todo el cuerpo es la referencia. Usar el agua más fría disponible: reservas del vehículo, fuentes locales, hielo.
- Vigilar. Temperatura rectal cada 5 minutos. Seguir enfriando hasta unos 39 °C de temperatura central. No parar antes.
- Solicitar la MEDEVAC. A la vez que se enfría, no después. Si se retrasa, seguir enfriando en el punto de la lesión.
- Hacer una transferencia completa. Hora de inicio de los síntomas, hora de inicio del enfriamiento, evolución de la temperatura y demás tratamientos.
La carencia de equipo en medicina táctica
El protocolo está claro. El problema persistente es la logística.
Enfriar a una baja según el estándar exige un recipiente capaz de contener a una persona, agua y hielo. El equipo sanitario estándar no lo incluye. Los equipos improvisan con bolsas mortuorias, lonas o barreras improvisadas llenas de agua. Son soluciones lentas de montar, inestables en terreno irregular y poco fiables.
La bañera de enfriamiento de emergencia Kollder responde a esa carencia:
- Un bastidor de acero con 6 puntos de apoyo y refuerzos cruzados que se mantiene nivelado en terreno irregular, pedregoso o en pendiente
- Espacio para hasta 2 bajas en inmersión simultánea
- Plegable por completo en una bolsa de transporte, transportable en cualquier vehículo táctico o plataforma de apoyo, lista en menos de 5 minutos
- Acceso total al paciente para termometría, vía venosa y manejo de la vía aérea
Sin improvisación, el protocolo puede aplicarse tal como se ha entrenado, bajo presión y a la primera.
Instrucción y ejercicios de alto riesgo
Además de las operaciones, la instrucción militar produce numerosos casos: cursos de selección, pruebas físicas, marchas largas con calor y bloques de instrucción de alta intensidad en los cambios de estación.
Medidas de prevención en instrucción:
- Implantar la vigilancia del índice WBGT (Wet Bulb Globe Temperature) con relaciones trabajo y descanso definidas
- Imponer pautas obligatorias de hidratación antes, durante y después de la instrucción intensa con calor
- Situar personal sanitario con plena capacidad de enfriamiento en cualquier actividad con riesgo térmico elevado
- Formar a instructores y mandos, no solo a los sanitarios, para reconocer y notificar de inmediato los primeros signos
- Tener el equipo de enfriamiento en el lugar antes de que la temperatura supere los 24 °C con humedad alta
Principios clave para el personal sanitario
- Signos neurológicos tras un esfuerzo con calor = golpe de calor presunto. Tratar de inmediato.
- Enfriar antes de mover. Cada minuto cuenta.
- Solo la temperatura rectal es fiable. La unidad debe aceptarlo.
- Detener el enfriamiento hacia 39 °C: no por la mejoría clínica, no por la llegada del siguiente escalón.
- Trasladar todos los casos a un centro sanitario, incluso tras una aparente recuperación. La analítica es imprescindible.
- Documentar la cronología del enfriamiento. Inicio de los síntomas, inicio del enfriamiento, temperatura final: estos datos influyen directamente en la atención posterior.
Para saber más
- Golpe de calor por esfuerzo en el entorno militar: lo que dice la investigación internacional sobre prevención y tratamiento
- Golpe de calor por esfuerzo: la guía de decisión paso a paso para primeros intervinientes
- ¿Qué es la inmersión en agua fría?
- Kollder para defensa y ámbito militar
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Fuentes: ACSM Expert Consensus Statement, 2023, Hosokawa Y, Racinais S et al., IOC/BJSM, 2021, Casa DJ et al., Exercise and Sport Sciences Reviews, 2007, Korey Stringer Institute.
Kollder es la bañera de enfriamiento de emergencia diseñada para la estabilidad, se pliega para el transporte y tiene capacidad para 2 personas a la vez.
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